Guía completa
Dos sistemas de alimentación en un solo coche
Un vehículo con equipo de GLP o de GNC no es un coche de gas: es un coche de gasolina que además lleva montado un segundo circuito completo de alimentación. Depósito, conducciones, electroválvulas, reductor, filtros, inyectores y una centralita propia que dialoga con la del vehículo.
De ahí sale la primera consecuencia práctica, y es la que más gente pasa por alto: hay dos calendarios de mantenimiento corriendo a la vez. El del coche, con su aceite, sus filtros y sus escalones. Y el del equipo, con sus propios intervalos. Hacer uno no exime del otro.
Cuando alguien viene diciendo que el gas «ya no le va bien», en la mayoría de casos el equipo lleva años sin que nadie lo toque desde que se instaló.
Cómo funciona, en corto
En un sistema de GLP secuencial, el gas sale del depósito en fase líquida y llega a un reductor-vaporizador, que baja la presión y lo convierte en gas. Ese reductor necesita calor para vaporizar, y lo toma del propio circuito de refrigerante del motor: por eso el coche siempre arranca en gasolina y solo conmuta a gas cuando el motor ha cogido temperatura.
Desde el reductor, el gas pasa por un filtro de fase gaseosa y llega a unos inyectores propios, montados junto a los de gasolina en el colector de admisión. La centralita del equipo escucha los tiempos de inyección que ordena la centralita original y los traduce a tiempos de inyección de gas según su mapa.
Ese diálogo es la clave de todo. Si el mapa se descuadra, el motor recibe más gas del que necesita —y el consumo se dispara— o menos —y aparecen tirones y avisos de mezcla pobre.
Los tres fallos que más entran por aquí
Se pasa solo a gasolina. Es, con diferencia, el más frecuente. El coche va en gas, pides potencia para incorporarte a la A-42 y de repente conmuta a gasolina. Casi siempre es caudal: un filtro de fase líquida saturado que no deja pasar suficiente cuando la demanda sube. También puede ser el reductor sin temperatura, porque el circuito de refrigerante que lo alimenta esté obstruido o bajo de nivel.
Tirones y falta de empuje. Aquí el sospechoso suele ser el encendido. El gas necesita más tensión de chispa que la gasolina y arde a mayor temperatura, así que castiga las bujías bastante más. Un juego de bujías al final de su vida funciona aceptablemente con gasolina y falla claramente con gas.
Consumo que sube sin explicación. Mapa descuadrado. Se corrige leyendo en vivo los tiempos de inyección en los dos combustibles con el motor caliente y reajustando. Es un trabajo de una hora que se paga solo en pocos depósitos.
La seguridad manda sobre todo lo demás
En cada mantenimiento se pasa detector electrónico de fugas por conducciones, racores, electroválvulas, reductor y la zona del depósito. No es un extra ni un añadido comercial: es la parte no negociable del trabajo.
Y aparte está la revisión periódica del recipiente. Los depósitos de GLP y las botellas de GNC tienen una vida útil limitada y un reensayo reglamentario con fecha marcada en su propia placa. Eso no lo hace un taller: lo hace un organismo autorizado. Lo que sí hacemos es mirarte la placa, decirte cuándo te toca y que no te pille de sorpresa el día de la inspección.
Si en algún momento hueles a gas dentro del coche o alrededor de él, no lo dejes para el lunes.
Por qué tiene sentido aquí
Getafe está pegado a Madrid y mucha gente entra a la capital a diario por la A-4 o la A-42, o cruza por la M-45 y la M-50 hacia los municipios de alrededor. Ese perfil de kilometraje alto y sostenido es exactamente donde un equipo de gas amortiza la inversión, porque el ahorro por kilómetro se multiplica por muchos kilómetros.
A eso se suma un factor práctico que en el sur de la región pesa: la etiqueta ambiental que otorga la instalación de gas da acceso a zonas de la capital donde otros vehículos lo tienen restringido. Para quien trabaja en Madrid y vive aquí, esa diferencia vale tanto como el ahorro en combustible.
Y hay bastante furgoneta con equipo de gas moviéndose entre los polígonos, que es el caso donde el mantenimiento importa más todavía: son vehículos que hacen miles de kilómetros al mes y que, si el equipo falla, se pasan la vida consumiendo gasolina sin que el conductor llegue a enterarse.
Qué te entregamos
Informe de lo revisado, resultado de la comprobación de fugas, filtros sustituidos con su referencia y los valores del mapa antes y después del ajuste. Y la fecha de la próxima revisión del recipiente anotada.
Pide cita en el 641 16 17 71 diciéndonos qué equipo llevas montado y desde cuándo.